Lectura
Cómo ayudar a un niño con tartamudez sin riesgo
Tu hijo se traba y a ti se te ocurre decirle que respire. Que se calme. Que hable más despacio, que piense primero lo que va a decir.
Casi todas las familias hacen algo parecido, y lo hacen queriendo ayudar.
Es lo que se le suele ocurrir a uno mientras mira a su hijo luchando con una palabra.
Sin embargo, esto podría ser un problema porque muchos niños interpretan estos “consejos” como mensajes de “estás hablando mal”, que prontamente dañan su autoestima y con ello aumentarían las dificultades en el habla.
El problema de algunos consejos
Él no entiende que le estás dando una técnica. Entiende que hay una forma correcta de hablar, que él no la tiene, y que tú te diste cuenta que habla mal.
Eso es lo que puede interpretar. Detrás de ese consejo va el mensaje de que hay algo que arreglar.
Y desde ahí las cosas se complican. Si cada vez que habla tiene en la cabeza que debe corregirse, se pone tenso y esa tensión hace que se trabe más, por más que le hayas enseñado a hablar lento, suave, pausado, y todos los consejos que le diste.
Usa analogías para describir
En la Escuela Con Confianza usamos analogías con los niños pequeños para describir lo que sucede al tartamudear. La piedra, cuando las palabras se tensan al articular (bloqueos). Los sapitos, cuando las palabras saltan (repeticiones de sonidos o palabras). La serpiente, cuando se estiran algunos sonidos.
Es para que el niño pueda nombrar lo que le pasa y mirarlo sin que fuera algo misterioso, de tal manera que disminuya el temor a lo que le sucede al hablar.
Si quieres hablarle de la tartamudez a tu hijo, tiene que ser con pinzas, porque lo puede interpretar como que lo estás criticando y ahí puede desarrollar más temor. Por eso las analogías pueden ayudar a prevenir que eso suceda, ya que se presenta a la tartamudez de manera lúdica.
A los cuatro años nadie se concentra para hablar
Otra razón por la que los “consejos” no son útiles, sobre todo cuando son para niños pequeños, es que para que un niño se concentre en no hacer fuerza mientras habla, necesita cierto nivel de conciencia y concentración. Un niño de cuatro años difícilmente va a hacer eso. A esa edad uno no se quiere concentrar para hablar, simplemente quiere hablar.
Eso no significa que nunca vaya a poder. Lo podría hacer después, cuando desarrolle un poco más de atención.
Por eso a esa edad no nos concentramos en enseñarle a no hacer fuerza. Sí le podríamos enseñar a reconocer conceptos relacionados a lo que posteriormente aplicaría en su habla para manejar los momentos de tartamudez, como qué es algo duro, suave, lento, rápido y entre otros, incluso podríamos jugar a hablar aplicando esos conceptos, pero no debemos pretender que desde ya un niño de 4 años se concentre en aplicarlo justo para trabarse menos o disminuir la intensidad de los bloqueos cuando ocurren.
El miedo a ser juzgado
Imagínate que tienes un lunar en la cara.
Cada vez que sales, alguien te lo mira. Uno te dice que eso se puede operar. Otro dice tener una crema que te lo va a quitar. A cada rato un comentario nuevo sobre tu lunar.
Terminas acomplejado, buscando una clínica. Y en la clínica te dicen que no se puede sacar, porque si te lo sacan se te cae la cara. Entonces ya vives loco pensando en el lunar. Te pones un parche, el parche también se ve raro, prefieres no salir de tu casa.
Eso es lo que pasa cuando un niño escucha todos los días respira, habla más lento, hazlo suavecito como te lo enseñaron en la terapia. Empieza a vivir pensando en que habla mal y en que la gente lo está criticando.
Ahora compáralo con un susto. Una niña tartamudeó más el día de un temblor, y también cuando escucha una alarma. Ese susto se va cuando acaba el temblor y también su tartamudez disminuye luego de eso. Lo otro, el miedo a ser observado por tartamudear, se queda para largo, porque cada vez que abra la boca va a pensar que la van a mirar mal.
Entonces qué hacer cuando se traba
Depende de cuánto dure.
Si el bloqueo es cortito, de dos segundos y sin mucha tensión, no hagas ningún comentario. Ninguno. A tu hijo esos bloqueos ni siquiera le importan, no le van a dejar ningún recuerdo desagradable, y si tú no te preocupas, él tampoco tiene por qué. Ahí lo mejor que puedes hacer es seguir la conversación como si nada.
Si se queda atascado un buen rato y se frustra, ahí sí conviene hacer algún comentario. Le podrías decir que entiendes que está siendo difícil sacar la palabra, que no importa, que tú lo esperas, que si te lo dice más tarde no hay problema.
Cuando tu hijo se traba no hagas dramas, nada de "ya, hijito", nada de tocarle la espaldita, nada de poner cara de sorpresa. Esas cosas le demuestran que algo malo está pasando. Yo sé que tienes la preocupación encima, pero eso es justo lo que no debemos transmitirle.
Lo mismo va para el colegio
Si vas a hablar con la profesora, díselo directo. Para el colegio tenemos fichas para docentes, una por cada edad, que se descargan gratis. Que tu hijo tiene tartamudez, que estás viendo el tema con un especialista, y que cuando lo vea trabarse simplemente lo escuche y no le dé ningún consejo para hablar.
Y que ponga cara normal. Nada de cara de sorpresa.
Solo si ve frustración evidente, que el niño se quede atascado y mire al piso, conviene que le diga que no hay problema, que se tome su tiempo, que ella lo espera.
Por dónde seguir
Si te identificaste con esto, no te castigues. Le diste “consejos” a tu hijo porque parecía lo lógico, y porque hasta ahora nadie te había dicho otra cosa.
En la web puedes descargar gratis la guía para familiares de menores con tartamudez. Y si quieres conversarlo, la primera sesión puede ser solo para ustedes, sin el niño.

