Lectura
¿Es mi culpa que mi hijo tartamudee?
No es tu culpa. Tampoco de algún familiar, ni de algo que hayan hecho o dejado de hacer durante el embarazo.
Te lo ponemos primero porque sabemos que es lo que viniste a leer. Ahora te explicamos por qué.
La causa no se conoce
No se sabe qué causa la tartamudez. Eso es lo que hay hoy, y cualquier explicación que te den con más seguridad que esta va más allá de lo que se sabe.
Lo que sí se sabe es que hay un impacto en el procesamiento neurológico del habla. Ocurre en cómo el cerebro organiza el hablar. La causa de fondo puede ser multifactorial.
Sobre la herencia hay indicios de una base genética. Indicios, nada más. Hasta hoy no se ha determinado nada exacto, así que si en tu familia hay alguien más que tartamudea, eso tampoco convierte a nadie en responsable.
Hoy se entiende como una característica más
La tartamudez se entiende como una característica de la persona, igual que a alguien le sale un lunar o le aparece miopía a cierta edad. Es algo que tu hijo tiene.
A nadie se le ocurre buscar un culpable por una miopía.
Sin embargo, cuando un niño empieza a tartamudear, muchos quieren buscar quién fue el culpable, y ahí empieza un problema aparte. La culpa empuja a querer remediar un error en el niño. Esa preocupación es percibida por él y termina perjudicando su confianza porque podría creer que algo grave le pasa.
Los comentarios que le dejan la idea de que tiene algo malo que arreglar le van bajando la confianza, en la casa y en el colegio.
Mientras tanto la familia sigue pensando en qué fallaron.
En la lista de los que no tienen culpa está también tu hijo
Él también puede quedarse con la idea de que hace algo malo cada vez que habla, y eso es justo lo que buscamos evitar. Por eso, desde muy temprano, con los más pequeños trabajamos para que puedan ver que la tartamudez no es nada raro y no es nada malo. Cuando la tartamudez no se acompaña de miedo ni vergüenza, se complica bastante menos.
¿Qué puedes hacer al respecto?
No busques resolver la causa ni quitar la tartamudez de tu hijo. Aún los investigadores siguen estudiando al respecto.
Lo que sí puedes hacer es reducir las probabilidades de que tu hijo desarrolle falta de autoestima o confianza, que al mismo tiempo haría que se le complique aún más comunicarse. Por eso es útil saber cómo reaccionar cuando tu hijo tartamudea para que le transmitas la sensación de que no está pasando nada malo y él sepa que no tiene que forcejear para hablar porque tú tienes paciencia para escucharlo.
Cuando se frustra o llora
Si tu hijo llora porque la palabra no sale, lo primero es que entiendas que tiene todo el sentido del mundo que se sienta frustrado. No intentes minimizar sus sentimientos.
Después, dile que entiendes que es difícil. Y agrégale tranquilidad diciendo que si se demora en hablar no hay ningún problema, porque tú lo vas a esperar. Que si la palabra no sale ahora, te la puede decir más tarde. Que no hay ninguna prisa.
Si además están buscando ayuda, cuéntaselo, que van a buscar a alguien que los oriente para que a él le resulte más fácil hablar.
Lo que no hay que hacer nunca es pasar por alto el momento. Si haces como que no viste nada, él lo nota, y lo que entiende es que nadie está atento a lo que le pasa. Un comentario corto rompe el hielo y le deja claro que estás ahí para ayudarlo.
Y si la culpa igual no se te va
Sentirte culpable no es raro y no se arregla leyendo un artículo. Mientras tanto, enfócate en hacer lo que sí es útil. Si te dedicas a decirle que respire y que hable bien, lo estás alejando de lo que necesita. Si buscas a alguien que los oriente, vas bien.
Por dónde seguir
En la web puedes descargar gratis la guía para familiares de menores con tartamudez. Y si lo que te está apurando es la duda de si conviene esperar para comenzar a llevarlo a terapia o no, eso lo respondemos en la otra lectura.

