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Mi hijo empezó a tartamudear, ¿hay que esperar?

Un niño de tres años empieza a trabarse al hablar. En la casa alguien dice que eso se pasa solo, que hay que darle tiempo, que a esa edad es normal. Los papás se quedan dudando entre hacer algo ahora o dejarlo pasar.

Sin embargo, no conviene esperar, y las razones no tienen que ver con quitarle la tartamudez cuanto antes por temor a que se le quede.

Todos los niños reaccionan diferente

Hay niños a los que su tartamudez no les preocupa y siguen hablando con libertad. Hay otros que a los pocos meses empiezan a sentir vergüenza y disminuyen sus interacciones sociales.

Cuál de los dos va a ser tu hijo, hoy no lo puede saber nadie. Por eso se interviene apenas se observan signos de tartamudez, para que ese miedo no alcance a instalarse. La idea es prevenir que desarrolle un impacto emocional.

El niño hace fuerza, y a veces le funciona

Hay una segunda razón, y esta es del habla.

Cuando una palabra se le atasca, tu hijo no sabe qué hacer con eso. Nadie se lo explicó. Entonces hace lo único que se le ocurre, que es apretar y empujar creyendo que así va a salir más rápido. A veces sale, y ese "a veces" le enseña que la fuerza sirve.

A largo plazo lo que ocurre es lo contrario. Cuanta más tensión pone, más tiempo se le queda pegada la palabra. Así que a la siguiente hace todavía más fuerza, y la cosa se le complica de a poco, hasta que llega un punto en que el esfuerzo al hablar es intenso.

Ese esfuerzo ante los tartamudeos se puede prevenir si se le enseña al niño que no es necesario forzar para sacar las palabras.

No hay edad mínima

Hemos acompañado a niños desde los dos años y medio.

Si tu hijo es muy pequeño y crees que no va a durar sentado en una sesión, eso no es motivo para esperar. Se trabaja igual, solo que el trabajo pasa por ustedes.

La primera sesión se centra en la familia

Esa sesión está para que ustedes entiendan qué es lo que están viendo y cómo reaccionar en los distintos momentos en que él podría tartamudear.

Las familias llegan con muchas preguntas y con cosas que ya están haciendo, casi siempre con la mejor intención, creyendo que así van a solucionar la tartamudez. Algunas de esas cosas no sirven de nada y otras incluso pueden perjudicarlo. Entonces, buscamos que la familia tenga claro qué hacer y qué no.

Con el colegio también se puede trabajar

Muchas veces lo que le baja la confianza al niño viene de cómo reacciona su entorno. En la casa y en el aula hay personas que hacen comentarios que le dejan la idea de que tiene algo malo que corregir. Por eso trabajamos también en cómo le hablan los que lo rodean.

Para el colegio tenemos una guía escrita para docentes. Se descarga gratis desde nuestra web y está hecha para que la profesora o el profesor sepan cómo apoyar en el aula a un estudiante que tartamudea.

Qué se hace con un niño pequeño

Con un niño de tres o cuatro años el trabajo apunta a que no desarrolle un complejo con su forma de hablar. Desde muy temprano se le puede mostrar que la tartamudez no es nada raro y no es nada malo.

Para eso usamos analogías que describen lo que pasa cuando habla, sin cargarlas de connotación negativa. La piedra, cuando las palabras se tensan al articular los sonidos. Los sapitos, cuando las palabras saltan. La serpiente, cuando las palabras se estiran al inicio.

La idea es que pueda nombrar y describir lo que le pasa, y mirarlo sin juicio, para que no se le junten sentimientos que lo abrumen. La tartamudez se hace más frecuente e intensa cuando hay ciertas emociones, sobre todo miedo y vergüenza. Evitar eso, o al menos reducir la probabilidad, es el objetivo.

¿Va a dejar de tartamudear?, no lo podemos saber

Que la tartamudez se vaya o no, no depende de la terapia, ni de ustedes, ni del niño. Al parecer dependería del desarrollo cerebral de cada persona. Es cierto que la mayoría de los niños que tartamudean dejan de hacerlo durante la niñez, con terapia o sin ella, pero eso es un dato general que no se cumple en todos. En un caso concreto no se puede afirmar.

Nuestro objetivo no es que elimine la tartamudez.

Lo que sí hemos visto en la Escuela Con Confianza es una coincidencia. Las personas que dejaron de tartamudear con el tiempo desarrollaron confianza. No conozco a ninguna que lo haya dejado estando con mucho miedo y escondiéndose. Así que la confianza hace falta en los dos escenarios. Si la tartamudez se queda, le permite estar tranquilo y hablar donde quiera. Si se va, se va en un ambiente donde hubo confianza.

Qué se puede prometer y qué no

La Escuela Con Confianza promete guiarlos a tener más confianza y enseñarles a hablar con menos esfuerzo.

Con tu hijo eso significa ayudarlo a ver la tartamudez como algo que no está mal, a que tartamudee libremente y no se arme complejos. Con ustedes, a entender qué es la tartamudez, por qué hay días en que tartamudea más y días en que tartamudea menos, y cómo reaccionar en cada situación. Los niños aprenden a hablar de su tartamudez y a decir lo que quieren sin tener que esconderla.

Fluidez espontánea no prometemos. Practicar técnicas no hace que una persona hable fluido por su cuenta. Lo que se aprende es a manejar los momentos de tartamudez cuando aparecen, parecido a quien maneja su baja visión con unos lentes. La miopía no se va porque uses lentes, simplemente es menos complicada mientras los llevas puestos.

Y las técnicas son una opción, nunca una obligación. Esto lo trabajo mucho con las familias, porque es donde más se equivoca la gente que quiere ayudar. Cuando un papá le dice al niño "acuérdate de la técnica" o "habla más lento", el niño deja de ver la sesión como algo agradable y la empieza a vivir como una obligación de cambiar. Y si la técnica no le sale, que es lo normal porque usarlas cuesta incluso hasta para un adulto, le queda culpa por no cumplir y miedo por no hacerle caso a sus papás.

Por eso, en niños, las sesiones van dirigidas a la confianza y a la autoestima. Perseguir fluidez en un niño le pone en riesgo la parte emocional.

Por dónde empezar

Si tu hijo empezó a trabarse hace poco, podrías empezar informándote lo más que puedas. En nuestra web puedes descargar gratis la guía para familiares de menores con tartamudez. Y si quieres conversarlo, la primera sesión puede ser solo para la familia, aunque después decidan esperar en tomar un servicio para que trabajemos directamente con su niño.

Autor: Lic. T.M. Terapeuta de lenguaje, Adriano Vega.

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